Llega el otoño, y con él, algunas especies de aves vuelven, mientras otras se van. El primer día de esta recién estrenada estación lo pasé en la Laguna del Oso, uno de mis lugares favoritos de pajareo. En estas fechas, muchas de esas aves que están en pleno viaje migratorio, buscan lugares como El Oso para hacer una parada. Este año además el lugar es si cabe más apetecible para ellas, ya que actualmente tiene un par de zonas con agua. La zona con más cantidad es la de la laguna más próxima al observatorio viejo. En ella destacaba un elevadísimo número de ánades reales (Anas platyrhynchos).
Entre ellos, identifiqué también un par de ejemplares de pato cuchara (Anas clypeata), como el que se ve en esta imagen, nadando justo por encima del montón de eneas secas.
Había también gallinetas (Gallinula chloropus) y alguno de los ánsares comunes (Anser anser) residentes en la laguna del merendero.
Ya en la otra zona con agua del complejo, que mostraba una lámina muchísimo más superficial, destacaba un grupo de 42 avefrías (Vanellus vanellus). Entre ellas se movían un par de correlimos (Calidris spp.), de los que no pude identificar la subespecie.
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| Estado de la laguna central |
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| Avefrías en medio los dos correlimos |
A parte de las aves acuáticas propiamente dichas, disfruté enormemente con otras asociadas a este tipo de ecosistema, como las pequeñas y medianas rapaces. Así, además de los omnipresentes cernícalos (
Falco tinnunculus), pude realizar unas muy buenas observaciones de busardo ratonero (
Buteo buteo), aguilucho pálido (
Circus cyaneus), aguilucho lagunero (
Circus aeruginosus) o milano real (
Milvus milvus). Aquí van algunas fotos.
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| Milano real |
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| Milano real |
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| Aguilucho lagunero |
La que no andaba por allí en esta ocasión era el águila imperial que suele verse a menudo, aunque los carteles dejan bien claro que este es su territorio.
Además de todas las especies anteriores, más llamativas por su tamaño y facilidad para observarlas, había una gran variedad de paseriformes, al estar muchas de ellas, como decía al principio, en paso migratorio. Es el caso por ejemplo de la tarabilla norteña (Saxicola rubetra), de la que se podía ver un gran número de ejemplares por todas partes.
También abundaban especies como su prima la tarabilla común (Saxicola torquatus), cogujadas (Galerida cristata), las lavanderas boyera (Motacilla flava) y blanca (Motacilla alba), petirrojos (Erithacus rubecula), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), collalba gris (Oenanthe oenanthe), papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), gorrión molinero (Passer montanus) o jilgueros (Carduelis carduelis).
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| Tarabilla común |
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| Lavandera boyera |
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| Lavandera boyera |
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| Collalba gris |
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| Papamoscas cerrojillo |
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| Gorrión molinero |
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| Jilguero |
Para cerrar la entrada, lo hago con estas tres fotos que me gustan especialmente, también de paseriformes. Se trata de un mosquitero musical (Phylloscopus trochilus), una curruca zarcera (Sylvia communis) y la silueta de un papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) al atardecer.
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| Mosquitero musical |
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| Curruca zarcera |
Imágenes y texto bajo licencia Creative Commons
Enrique Sampedro Miranda