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lunes, 29 de julio de 2019

Aves diurnas en la meseta castellana

Sigo por tierras castellanas, así que aprovecho cuando puedo para salir al campo a observar y fotografiar aves. Si la anterior entrada del blog era sobre las aves del pinar al anochecer, ahora subo unas cuantas fotos de mis últimos paseos diurnos. Un clásico para mí de los veranos en La Moraña son los abejarucos (Merops apiaster). Nunca me fallan, ya que los tengo más que localizados. Y no me canso de observarlos.







También propio de esta tierra es el cernícalo primilla (Falco naumanni), que aquí convive con el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). El primilla se distingue del vulgar por varios detalles. En esta entrada del blog expliqué con fotografías comparativas varios de esos detalles: ver entrada. Pero una forma muy sencilla de identificarlos es también por el lugar en donde tienen el nido, ya que los primillas anidan en construcciones humanas, a diferencia de los vulgares que no forman colonias. Estos los fotografié cerca de una de estas numerosas colonias que hay en las iglesias de la comarca.




Por desgracia, si nuestras construcciones les sirven para anidar y criar, otra de nuestras infraestructuras puede traerles la muerte. Esta torreta eléctrica situada a escasos metros de una colonia es una auténtica espada de Damocles para muchos de ellos.




En la anterior entrada podéis ver un juvenil de collalba rubia (Oenanthe hispánica), y hoy cuelgo estas fotos de su pariente la collalba gris (Oenanthe oenanthe). Por aquí andaban varios adultos y juveniles.







Tampoco fallan por aquí los alcaudones. En este caso el que quiso posar para mi cámara fue el alcaudón común (Lanius senator).





También las abubillas (Upupa epops) se ven con facilidad.



Más esquivos son los mosquiteros, sobre todo para dejarse fotografiar. Aunque a este mosquitero papialbo (Phylloscopus Bonelli) sí que pude pillarlo.



Para cerrar esta entrada, tres fotos de tres rapaces diurnas de las muchas que hay por aquí. En este caso, un aguilucho cenizo (Circus pygargus), un milano real (Milvus milvus) y un milano negro (Milvus migrans).





Saludos y hasta la próxima.


Imágenes y texto bajo licencia Creative Commons
Enrique Sampedro Miranda
Blog Ría de Ribadeo: www.riaderibadeo.com
 

sábado, 27 de julio de 2019

Buscando chotacabras y otras aves en los pinares morañegos




Verano, vacaciones y unos días en La Moraña (Ávila). Así que… al menos una noche toca ir en busca de los chotacabras a alguno de los pinares de la comarca. Y como todos los años, ahí estaban. Pero esta vez no he conseguido sacarles ninguna foto. Apenas un pequeño vídeo que grabé mientras uno daba vueltas en torno a mí, pero de muy mala calidad, así que no voy a subirlo.

Me conformo con colgar algunas fotos de los momentos anteriores al anochecer, en donde la luz sí que me permitió capturar instantáneas de varios vecinos del chotacabras.









Las aves que más se dejaron ver en el interior del pinar fueron las palomas torcaces (Columba palumbus), los rabilargos (Cyanopica cyanus), y en menor medida, las abubillas (Upupa epops).

Rabilargo

Abubilla


Y en los campos de cereal circundantes, las aves típicas de estas zonas como la cogujada montesina (Galerida theklae) o la collalba rubia (Oenanthe hispánica).






Collalba rubia

Cogujada montesina



También pude ver águila calzada (Hieraaetus pennatus) y ratonero (Buteo buteo). Lo que no pude esta vez fue escuchar a ninguna otra rapaz nocturna a parte del chotacabras. La noche era bastante ventosa, y con el ruido del viento y las ramas moviéndose, no se daban las mejores condiciones para escuchar a estas aves. Aunque he escuchado o visto en otras ocasiones búho real, búho chico, autillos, etc.

Todavía me quedan algunos días más por aquí, así que espero poder hacer alguna que otra salida más al campo, y traer las correspondientes fotos y comentarios al blog.

Saludos y hasta la próxima.

Imágenes y texto bajo licencia Creative Commons
Enrique Sampedro Miranda
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sábado, 15 de junio de 2019

Observación de osos pardos, una ilusión cumplida.



El primer fin de semana de junio cumplí una ilusión que tenía desde hacía tiempo, observar osos pardos en libertad y en su entorno natural. Aprovechando el buen tiempo que hacía esos días, decidí acudir a la vecina Asturias en busca de esta experiencia. Mi idea era ir al Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, en el suroccidente asturiano, por su relativa "cercanía" a Ribadeo. 



Contacté para ello con una de las empresas de turismo natural autorizadas para realizar este tipo de actividades, Mirada Astur. Es aconsejable que éstas se hagan acompañados de profesionales, ya que conocen las reglas básicas que hay que seguir para realizar la actividad de una manera responsable con el medio y con la fauna. Además, de esta forma aumentan exponencialmente tus posibilidades de éxito en la observación, ya que los guías conocen el territorio, las costumbres de los animales y te llevan a los lugares más adecuados. A pesar de todo, hay que ir preparado para el fracaso, si por esto se entiende el no lograr ver osos, que al fin y al cabo es el objetivo final. Estamos hablando de que son aminales libres, y como tales, no siguen unas reglas o costumbres, sino que muy diversos factores influyen en su comportamiento. Es decir, que puedes volver a tu casa sin haberlos visto. Yo esto lo tenía perfectamente claro, ya que llevo muchos años observando fauna salvaje por muy diversos lugares, y sé que muchas veces no consigues ver lo que estás buscando. Pero puede haber quien se lleve una gran desilusión si va con la idea en la cabeza de que "va a ver osos". El planteamiento no debe ser ese, sino el de "voy a disfrutar de una experiencia en la naturaleza intentando ver osos".



El lugar es espectacular, y en esta época está precioso. Además, todavía quedaban algunos neveros que nos hacían recordar que por estas cumbres los inviernos son largos y duros. 





Mientras dura la espera, escuchar el agua de los arroyos o el canto del cuco mientras obervas un rebeco alimentándose completamente ajeno a tu presencia, ya es una gozada. 




Pero si, al cabo de hora y media de paciente espera, alguien da la voz de alarma, "¡osos!", entonces las pulsaciones se te disparan. Y si además no se trata de un simple oso, sino de una hembra con dos pequeños oseznos, entonces la felicidad es total. Durante más de hora y media estuvimos observando con los telescopios y disfrutando de esta peluda familia. Mientras la madre deambulaba de aquí para allá en busca de los mejores pastos y alimentos del terreno, los dos pequeños oseznos la seguían, entreteníendose con juegos y correrías de un lado para otro. Unas imágenes que tantas veces había visto en los documentales, y que ahora estaba viendo con mis propios ojos. Una maravilla.

Las fotos que saqué no son nada buenas, pero sirven a modo testimonial. Venga, a ver si encontrais a mamá osa por aquí...




En este pequeño vídeo, a pesar de la distancia, se puede ver mejor a la familia. La osa con sus dos oseznos. Es sólo una pequeña escena de todo el tiempo que estuvimos observándolos.



Lo dicho, una gozada. Y no quiero despedirme si agradecer desde aquí a Mirada Astur, o lo que es lo mismo, a Diego y Tino por su trabajo, su profesionalidad, y su cercano trato. Desde luego, espero volver a veros y repetir la experiencia.

Imágenes y texto bajo licencia Creative Commons
Enrique Sampedro Miranda
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